Listos para el despegue

Llega ya septiembre y con su venida algo va cambiando en el ambiente, la luz de los días comienza a acortarse, y niños y adultos asimilan que llegó la vuelta al cole y el fin de las ansiadas vacaciones.

Pero… ¿quién dijo depresión postvacacional? ¡El nuevo curso ya está aquí! Y lo estábamos esperando con la misma ilusión que tienen los más pequeños de las familias por llegar ese primer día de colegio y reencontrarse con sus amigos, compartiendo las aventuras vividas durante el verano. Y es que al fin y al cabo ya lo dijo Jesús “Os aseguro que si no cambiáis y os hacéis como niños no entraréis en el reino de los cielos” (Mt 18:4)

Y desde luego nosotros estamos más que ilusionados ya que el Señor nos abre una nueva etapa en el camino. Etapa cuyo pistoletazo de salida lo daremos el próximo 3 de septiembre a las 18:00 en nuestra sede habitual de Pº Sagasta 33 Allí daremos comienzo al nuevo curso pastoral con una Eucaristía en acción de gracias por el descanso recibido durante este mes de vacaciones y en la que presentaremos el nuevo curso que comenzamos ante el Señor.

La Comunidad vuelve así poco a poco a la bendita rutina que nos congrega ante Dios y nos recuerda desde la filiación divina que todos somos hermanos, hijos del mismo Padre, Dios de amor y misericordia. Y así, juntos como hermanos y miembros de una misma Comunidad, vamos escalando en la montaña que es la vida hasta la cima, pidiendo a Dios que nos conceda pies de cierva para llegar al destino prometido.

El camino no es fácil, máxime en la sociedad en la que vivimos hoy en día, pero a lo largo del mismo vamos experimentando el crecimiento y la maduración que nos realizan como personas tanto a nivel individual como comunitario. Porque nunca se es demasiado mayor para iniciar este ascenso, y siempre encontramos compañeros de viaje dispuestos a tendernos la mano. Al fin y al cabo la fe es un tesoro que florece cuando se comparte, y eso implica compartir alegrías y sinsabores a partes iguales, manteniendo en todo momento la confianza y la esperanza en aquel que nos guía. Tal vez haya momentos en la subida en que la niebla no te permita ver la cima, pero eso no hace que deje de estar ahí, así que no dudes ni por un momentos de que al salir el sol las dudas que te invitan a abandonar se disipan y la perseverancia y constancia reciben su premio.

Que en este año seamos capaces de seguir escalando y conquistando nuevas metas, esas a las que el maestro nos invita a aspirar. Que disfrutemos de muchos días soleados con la luz, el calor y el amor que brota de Jesús Eucaristía y que podamos compartir las risas y la alegría que da ser sus testigos, y vivir para Él siendo sus instrumentos en este mundo. Porque vivir así merece la pena… ¿listos para el despegue?

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