El precio de una sonrisa

El pasado sábado vivimos uno de los encuentros más entrañables de este año 2016. Hace seis meses la comunidad apostó por un proyecto novedoso sin precedentes en nuestra historia y así nació “Una sonrisa por Navidad”. Un programa innovador de carácter solidario y caritativo enfocado hacia los más mayores y necesitados de cariño.

El objetivo: compartir una tarde con nuestros mayores y poder hacerles entrega de un presente por Navidad. ¿Pero qué trasfondo tenía el proyecto? En primer lugar, recordar a todo el mundo la dignidad que como personas tenemos todos y cada uno de nosotros, con independencia del baremo de la productividad que hoy en día emplea la sociedad. En segundo lugar, dedicar un poco de nuestro tiempo a personas increíbles que cuentan con la experiencia de toda una vida, y que en ocasiones se sienten marginadas y abandonadas por la sociedad. Y por supuesto ser capaces de salir de nosotros mismos, nuestro entorno y circunstancias, para fijar la vista en aquellos que nos rodean y que a veces lo están pasando mal.

Por delante había un reto enorme, conseguir nada más y nada menos que 154 padrinos para cada uno de los ancianos residentes en el Hogar San José, de las hermanas de los ancianos desamparados. Una cifra vertiginosa ante un plazo de poco más de un mes.

Con ganas e ilusión nos pusimos manos a la obra. No hay palabras de agradecimiento para tantas y tantas personas que cuando oyeron hablar de este proyecto quisieron colaborar.

Hoy podemos decir que el proyecto ha sido un éxito, y no sólo por las más de 150 personas que han participado, que también, sino por la felicidad y cariño que experimentaron cada uno de estos ancianos cuando el grupo de voluntarios estuvo cantando con ellos la tarde del pasado sábado, y les hizo entrega de los regalos que con tanto cariño se les había preparado.

Una vez más hemos podido experimentar en primera persona que hay mucha más alegría en dar que en recibir. El sábado la comunidad repartió regalos e hizo entrega de su tiempo por medio de los voluntarios, pero a cambio recibió sonrisas que no tienen precio.

A todos vosotros queridos padrinos, queremos deciros que sois tan artífices de esas sonrisas como nosotros, porque con generosidad decidisteis ayudarnos y sin vosotros este proyecto no hubiera sido posible. Muchas gracias. Es un placer poder deciros que hay un grupo de ancianos que hoy son un poco más felices de lo que lo eran la semana pasada. Y que sin duda pensarán en todos los que hemos participado en este proyecto cada vez que usen los regalos recibidos y recuerden la experiencia compartida.

Gracias al magnífico equipo de voluntarios que dedicó la tarde del sábado a cantar y acompañar, dando lo mejor de sí mismos para hacer felices a otros.

Finalmente, nuestro más profundo agradecimiento para todo el equipo organizador que con una dedicación especial de tiempo, renunciando en muchos casos a tiempo personal y familiar, han trabajado con tesón y preparado con gran creatividad los paquetes que los ancianos pudieron recibir.

Ha sido un placer poder contar con todos vosotros. Esperamos que el próximo año podamos seguir sacando sonrisas.

¡Feliz Navidad!

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