¿Dispuesto a morir por tu fe?

Cristianos perseguidos hoy. Con este actual e importantísimo tema arrancamos la temporada del Cathbeer del curso pastoral 2016-2017 que ofertamos desde la comunidad Totus Tuus. Una realidad que está ahí, cada día que pasa, y por la que hay poco interés social, incluso entre cristianos, a pesar de que es algo que nos incumbe directamente. Os invitamos a acompañarnos, a mostrar interés y solidaridad ante esta dura verdad profundizando de la mano de la recién creada delegación en Zaragoza de Ayuda a la Iglesia Necesitada. La cita el próximo viernes día 28 a las 20:15 en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús (Parque Miraflores)

¡Te esperamos!

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Compartimos una reflexión que ya publicamos en Facebook en junio de 2015 en relación con este tema.

La peligrosa comodidad…

Las imágenes de estos artículos son duras, dolorosas, inhumanas. Pueden sin duda herir la sensibilidad, pero no se trata de que puedan, sino de que realmente deberían hacerlo. Hay otras muchas y aún más fuertes, tantas como personas, como cristianos, gente como tú o como yo, que pierden sus vidas por su fe.
No, no se trata de una película, no es la última superproducción de Hollywood. Es la vida real.

La misma vida en la que parece que estamos perdiendo nuestra humanidad, nuestra sensibilidad y empatía hacia tantos y tantos hermanos que lo están pasando mal. La violencia se ha vuelto algo tan rutinario en nuestras vidas que al final terminamos por “acostumbrarnos” a ella.
El cine, las series, las noticias… Recibimos un bombardeo constante de imágenes explícitas de violencia. Imágenes que observamos impasibles desde el otro lado del televisor, desde la comodidad de nuestro hogar, de nuestras vidas. Imágenes que poco a poco van haciendo mella en nosotros. Imágenes que deberían horrorizarnos, porque reflejan el día a día de mucha gente, pero que vemos como algo tan lejano, y por desgracia tan frecuente, que termina por ser parte de nuestro día a día. Y así, con cada imagen nueva corremos el riego de que la coraza y el relativismo ante algo tan serio sean cada vez mayores.
¿Alguna vez te has planteado que ése podrías ser tú? Esos pequeños niños podrían ser tus hijos, tus hermanos, tus sobrinos… Son personas como nosotros, personas que tienen una fe, tal vez la misma que tú, y que quieren ser consecuentes con ella. Que están dispuestos a entregar sus vidas por ella, porque saben de quien se han fiado. Luchan por ella aún sabiendo que viven en un ambiente hostil, que se juegan la vida por asistir a una Eucaristía, por recibir la comunión, por poder quizás tener cinco minutos con el Señor en un sagrario, en definitiva, por vivir su fe en libertad.
Y mientras tanto nosotros, en un ambiente seguro, un entorno en el que hoy por hoy aún se nos permite expresar nuestra fe, aunque algunos quieran hacer que eso cambie. ¿Qué importancia le damos a lo que tenemos? ¿Cómo valoramos aquello que poseemos y por lo que hay gente que está dando su vida? Tenemos la Eucaristía a nuestro alcance, tenemos templos donde encontrar al Señor en el sagrario, en la exposición del Santísimo para tener un encuentro con Él. Tenemos pastores que velan por nosotros, para concedernos la reconciliación. Y no somos capaces de valorar nada de esto…

¿Qué tiene que pasar para que nos demos cuenta de lo afortunados que somos? ¿Qué ha de ocurrir para que reaccionemos y seamos capaces de salir de nuestra comodidad? Esa comodidad en la que nos hemos instalado y en la que nos sentimos tan a gusto porque es más fácil que compremeterse, porque con “cumplir” nos basta, porque así estoy bien. ¿Qué para despertar y defender lo que tenemos?
Hemos sido bendecidos con un gran tesoro, y hoy muchas personas mueren por tener lo mismo. Si no somos capaces de valorarlo, tal vez no lo merezcamos. Muchos han ganado por este fin la palma del martirio, y tú, ¿de verdad sigues sin tener tiempo para Dios?

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