¡Camino de Javier!

El pasado sábado 10 de marzo, junto con otros jóvenes de las diócesis aragonesas, participamos en la 2º de las Javieradas organizadas este año por la diócesis de Pamplona-Tudela.

Bajo el lema << ¿Qué buscáis? (Jn 1, 35)>>, la peregrinación supuso una ocasión perfecta para encontrarnos con el Señor, con nosotros mismos y con aquellos con los que compartimos camino.

La jornada comenzó con nuestra cita en el punto de encuentro a las 07:30 de la mañana. De fondo, el espectáculo de colores que nos ofrecía el Pilar ante un nuevo amanecer. Una vez hechas las comprobaciones necesarias, los cuatro autobuses con jóvenes aragoneses salieron dirección Undués de Lerda.

Ya en Undués, tiempo para almorzar algo y coger fuerzas antes de comenzar la marcha. Como pistoletazo de salida, un espacio de oración en la iglesia para encuadrar el sentido de la peregrinación.

Por delante, una etapa de algo más de 10km hasta Sangüesa con parada técnica a comer, y el posterior Vía Crucis a las 15:00 a lo largo de los 8km restantes hasta el castillo de Javier.

Pero el hombre propone, y Dios dispone. Y cuando apenas llevábamos 1km de marcha, la temida lluvia que estaba anunciada decidió hacer acto de presencia. A mitad de camino nos dio una tregua el tiempo justo para poder hacer una breve estación de reflexión acerca de la vida del San Francisco Javier.

El agua volvió a aparecer, y parecía que había vuelto para quedarse. Esta situación obligó a modificar los planes, y en el momento en el que nos incorporamos la carretera que une Sangüesa con Javier, tomamos dirección Javier.

Empapados, pero contentos, llegamos a nuestra meta con algunos kilómetros menos de los previstos a nuestras espaldas. La alegría y la emoción se dejaba ver especialmente en el rostro de aquellas personas que hacían la peregrinación por primera vez, cuando tras afrontar la última curva aparecía ante ellas el castillo de Javier. Allí, a los pies de la imagen del santo, otra breve estación con testimonio y nueva tregua por parte del tiempo.

Refugiados en la casa de ejercicios, comimos y compartimos bajo techo y sobre suelo seco. Un espacio de oración en la capilla, y algún que otro reencuentro y sorpresa, fueron la antesala de la Eucaristía.

La Misa de campaña se celebró a las 17:00 en la explanada del castillo, que estaba llena de peregrinos a los que el clima no pudo derrotar. Fue el colofón a un día de bendiciones y acción de gracias. Solo quedaba volver a los autobuses rumbo a Zaragoza.

Pedimos a San Francisco Javier, patrono de las misiones, que siga intercediendo por nuestra labor evangelizadora.

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